Todos los meses se realiza el "CAFÉ LITERARIO LETRARTE" en el Centro Cultural Eugenio F. Virla (25 de mayo 265, S. M. de Tucumán) - !!NO FALTES!!. Llevamos ya 10 años consecutivos.

Horacio Baca Amenábar (Tucumán)


HORACIO BACA AMENÁBAR


Horacio A. Baca Amenábar nació el 14 de Agosto de 1988 en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Realizó sus estudios primarios en el Colegio Giosuè Carducci y secundarios en el Instituto Herman Hollerith, donde ejerció la presidencia del centro de estudiantes además de realizar diversas actividades extra-curriculares. Durante el año 2007 vivió en Wilhelmshaven, Alemania, en el contexto de un intercambio estudiantil auspiciado por Rotary Internacional. Actualmente cursa estudios de abogacía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales por un lado. y Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán por el otro. Tiene 20 años.  Ganó el Primer premio en el Concurso de poesía de Letrarte 2010.

I

Acuéstate, nadie te espera esta noche
       acuéstate pequeña
Oh la más parca en el pueblo fantasma
la niña que afila cuerdas, afina cuchillos
y grita hasta quedarte sin aire
           hasta el nudo cerrándose implacable
en un pecho tan blanco ahora.

Aquieta el frío a cuchillo, las calles afuera
inundadas por el invierno
el paciente orden de la descomposición en las hojas
Mira las llamas oscilando en las paredes
Oh el río rojo, el imán
ábrete
        y calla después,
después en silencio
descúbrete en el pudor del cuarto oscuro
con las manos cubiertas de un negocio inconfesable
como si ardieran los campos
             bajo un sol retorcido.

Era ella la cautiva de mi noche enferma
                     mi arquitectura perturbada
la que rodaba por estas escaleras
que terminan en el vacío más perfecto;
manos de pintura azarosa en sus paredes,
tanta periferia en el corazón.

Era ella la que amanecía después
perdida en las orillas
desnuda
con lágrimas radiantes en los ojos. 
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II

De repente y sin querer
en el espejo del cuarto las encuentro:
Bruscas aristas de un rostro despojado
y tan mío
devolviendo la mirada.

De cuerpos al descubierto
en el espejo
está hecho el reflejo de hoy
y encierra en su lábil perfil otros nombres
para este mismo derrumbe;
sólo un caer en el aciago
adentro de los adentros
donde su tímido rubor se opaca
en el cielo de los gallos desplumados;

sólo la triste efigie
de su amor figurado, mi rostro
desfigurado
y la figura del fuego de imitación
de Dios, que todo obra en arrebatos
en ráfagas convulsionadas
para estar después tan solo
tan otro
mudo frente a un mundo saturado
emponzoñado de ser.

De agregados en el espejo
está hecho este cuerpo;
de armonía de huesos
vista por un segundo
entre las hojas de los árboles
y siempre presto a la desintegración
rápida y violenta
de lo que nunca estuvo integrado.

De muecas truncas está hecho el rostro
mordido aquí y allá por amores residuales
y una memoria desvanecida
pero aún tan presente:
Sobre una línea infinita de tumbas innominadas
grabadas mis manos en su pecho,
barrotes que se abren como flor.

De extrañas comuniones están hechas las manos:
su corazón buscando en el mío
una extensión imposible;
mis secretos, tan celosamente guardados
para nadie, para nada;
mis torpezas, aversiones
y yo: El punto de disolución donde todo se pierde
o puede perderse.

De blues está hecha la noche
y de no morir pero estarse muriendo.
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III

a María

Empañaba el vidrio de los anteojos
tu aliento suave
para mirar las cosas con justicia y verdad.
Estábamos la tarde entera inhalando y exhalando
entre denso humo verde
a Dios
y riendo de los hombres todo resaca -nada fortuna-
que veíamos pasar.

Acallando el eco de las chapas
      se elevaban las voces del suelo
mientras florecía aún el humo
y todo se consumía.

Lenta ardía en tu boca su boca
y como narrar esas olas suaves bañándonos de golpe;
     de donde la brisa recorriendo la calle
para aterrizar mansamente 
en tu pelo
como una caricia en la frente
de música fosforescente,
de alianza. 

Así a los floreos sinuosos de los amantes
se unió su magia voluptuosa
su otro amor de enredadera
conjurando el retrato de adentro
en el de afuera
fusionando los colores
que cuelgan en el techo del cráneo.

Ah, y nosotros exaltados
súbitos como un árbol en llamas;
dos siluetas crepitantes en el medio del desierto
junto al viento borrascoso de las dunas
alcanzándonos más allá
o más acá del ensueño.

Y en el desierto
lo que no merecía memoria alguna
era olvidado.

Y vos, tu aliento, la música acariciando, sortilegios tan suaves y yo, los cantos,
tus manos (tu alianza), los tambores, Dios inhalado o exhalado, la resaca, la fortuna
y vos,
     y yo,
          y ella.
Sobre todo ella.



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